Todo poblano chicharronero que se digne de serlo, conoce al menos de nombre a Emilio Maurer, acaudalado señorón de antepasados franceses migrantes, que llegaron a Puebla a finales del siglo XIX a establecer un molino en la ciudad de Atlixco (patria chica mía, donde nació mi madre). Este señor entre otras cosas es conocido porque en 1988 compró al Puebla y estuvo bajo su cobijo billetudo cuando la franja fue campeón. No seguiré hablando más de cuestiones pamboleras porque soy una analfabeta, pero esto sirve como introducción para una noticia que el mundo olvidó y yo encontré hoy en mi revisión hemerográfica en el año 1963, fecha exacta, la segunda semana de marzo.
Corría el año de 1963 cuando ridículamente Nava Castillo era felicitado por la entonces UAP por asumir el cargo de gobernador (quien un año después mandaría reprimir estudiantes universitario en la calle Maximino Ávila Camacho, hoy Palafox y Mendoza, a un costado del Carolino, donde hubo muertos). Emilio Maurer, con 19 años estudiaba en el Instituto Oriente, quien según el gobierno federal estaba afiliado al Frente Universitario Anticomunista*, grupo que combatía a los estudiantes que fueron reprimidos.
Pero la cosa es menos política, o eso parece. Maurer y otros amiguitos del Instituto Oriente, se treparon a su "coche pequeño" con placas 83-82P de la ciudad de Puebla un sábado por la madrugada y llegaron al zoológico del paseo Bravo (Sí, había un zoológico ahi**) La cuestión es que sin bajar del auto, comenzaron a disparar a la jaula de los leones, al puro estilo pistolero de los 50's, y así fue entonces como el león más viejo del zoológico, murió después gracias a las lesiones de estos
mozalbetes.
Toda la policía local se movilizó y la cosa se hizo chisme, "los hamponcillos popoff" ocuparon la primera plana por una semana del diario La Opinión, conocidísimo por amarillista, la sociedad poblana se conmocionó mucho por este acto de marcada barbarie. Los muchachitos, Juan Matienzo y Emilio Maurer, su primo, Pablo Maurer y Jesús Ortiz Caso, fueron apresados y obviamente después, puestos en libertad dando carpetazo a su hazaña que Puebla olvidó, como siempre por unas moneditas constantes y sonantes.
Y esta es la historia de por qué Emilio Maurer se parece a Lucerito, y como esta historia, en unos años, Lucerito volverá a brillar en televisión, mil veces más resplandeciente y asquerosa que nunca.
*Esto lo encontré en el AGN, luego les cuento.
**Los animales posteriormente le fueron dados a Camacho Espíritu en custodia y aparentemente en un acto corruptoide se los chingó y fundó su Africam Safari, pero eso igual es otra historia. El Zoo era del gobierno, era.